miércoles, 22 de junio de 2011

Enajmbre en el Teatro Metropolitan.

¿Donde compran sus pantalones, camisas y sacos los de Enjambre? ! Yo quiero que mi ropa sea así ¡
Lo he pensado muchas veces, no se si lo he dicho, pero a mi parecer el Teatro Metropolitan, es el mejor lugar para un concierto, es pequeño, es hermoso, buen audio, y lo mas importante, si tienes un asiento de primera fila, en verdad es de primera fila, si tienes un boleto de la zona de adelante, de verdad lo vale, sin empujones, sin apretujones, y ves perfectamente desde tu asiento.
Es un recinto lo mismo prefecto para grupos íntimos y hasta cierto punto de casa, como para bandas de culto y de talla mundial, lo mismo disfrutas a Blur, que a Los Bunkers o en este caso, ENJAMBRE.
En pocas ocasiones el concierto comienza minutos antes de la hora señalada en tu entrada, mas esto no lo digo en contra del grupo, es reconfortante ver esa entrega, en pocas ocasiones suenas tan fuerte que no escuchas tus cantos desafinados producto del frenesí, y aun en menos ocasiones, te sientes tan cercano a lo que ves.
En algún monologo de esos que frecuentemente sostengo conmigo mismo, me dije que la música de enjambre es muy “teatral”, es algo que a diferencia de otros grupos que te hacen cantar y brincar, aquí lo que surge es actuar sus canciones, es recrearlas en una obra ya sea en forma de drama, de comedia, o incluso de tragedia, a la par de que la bailas, la bailas cual si estuvieras en el antro, en una fiesta, y esto fue una fiesta sin lugar a dudas, comenzaron directos y sin decir nada con “12 am y su mascota” en medio de un escenario sobrio y simple, “Yugular” estuvo precedida de el saludo al publico, en una noche muy especial para el grupo, se aventuraron a interpretar un tema nuevo, “Dulce hogar” y no importando que apenas llevaran 3 temas, la gente ya estaba a sus pies, se sentía ese amor, ese cariño reciproco, algo que no siempre se ve, no al menos en mi mas reciente experiencia con Zoe.

“Dulce soledad” e “Intruso”, otro momento de éxtasis, con un setlist completo, donde no dejaron fuera nada que no fuese un deseo de fan, o un anhelo personal, incluyeron cada golpe que los ha convertido en apenas un par de años, de ser un grupo de relleno en un Salón 21 a un gigante que agoto desde mas de un mes antes las entradas para este evento.
“Ausencia de cocina”, “Cambiante o “sanguijuela” continuaban sacudiendo al publico que no dejaba de bailar, a unos metros de mi asiento, un niño, un niño de tal vez 10 años como máximo, de pie en la butaca, cantaba y saltaba con cada canción, aun me enchina la piel la imagen de ese pequeño, que aun durante “Makin it back” no dejo de cantar.
En una breve pausa que se aprovecho para llamar al escenario a Marcovich de Los Caifanes, para interpretar “Estas dormida” y por mi parte para adquirir otro whiskey, note lo que Enjambre es hoy en día, a mi parecer, la intervención de este guitarrista invitado no aporto nada mas que la emoción de la legión fanática de Caifanes, sin embargo el concierto prosiguió con “Eliza mi hortaliza” en donde Humberto, el vocalista, refirió esta melodía a su madre, aprovechando que las familias de la mayoría se encontraban en el lugar, así mismo sucedió con “Impacto” canción dedicada para la pequeña hija de el vocalista, me hubiese gustado ver mas a Lo Blondo, que a pesar de que se esta convirtiendo en el ajonjolí de todos los moles musicales, su voz, hay que reconocerlo, es sublime, siguieron temas como “Ultimo tema”, “Manía cardiaca” donde salieron los cañones de confeti, aun con papelitos en el aire interpretarían “Visita” antes de hacer un encoré, el único que harían para regresar a interpretar cobarde. En una noche multiorgasmica.
Un concierto sobrio, elegante, para una ocasión especial, quitándome el sabor amargo de Zoe, y marchándome con la pregunta en mi cabeza: ¿donde compran su ropa los de Enjambre?!  Yo quiero que mi ropa sea así ¡

No hay comentarios:

Publicar un comentario