Autos, nervios de adolescentes,
pego tu pecho al mió,
mi boca aterriza en la tuya,
me embriago de tu aliento,
lo respiro y me excito.
Pienso.
Ruido, respiración.
Con pasión,
te muerdo, te arranco los labios,
luego mi lengua húmeda y tibia,
los sana, juguetea,
los vuelvo a morder.
Me detengo.
Susurras, me dices mi amor,
mis manos te recorren perversas,
pero curiosas,
tu espalda, tu cintura,
se pierden bajo tu blusa,
sin embargo, saben donde están.
Te miro.
Cómplices, verdugos,
Rozo tus senos,
los toco inocentemente,
me estorba tu brassiere,
pero no impide que tus pezones
me saluden.
Te siento,
tus ojos me dicen mil cosas,
tu cuerpo solo una,
tu mirada me habla de lo que sientes,
tu cuerpo de lo que quiere.
Nos miramos.
Gente, luz,
Froto sutilmente, pero con fuerza,
mi cuerpo ardiente al tuyo,
¿me sientes?
Tu boca me hace saber le respuesta,
pero tus uñas en mi pecho y espalda
terminan por confirmarlo.
Me agito.
¿tiempo?
Toco tus caderas,
a veces fuerte, a veces suave,
te deseo,
de alguna forma,
se que tu también.
Te quiero,
no se ni como ni porque,
se que tu también.
Silencio.
Dos mundos, un universo,
calor,
tu piensas en Alejandro Sanz,
yo en Hawkmoon 269,
los dos pensamos,
pensamos solo en nosotros.
Caminamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario